La fascitis plantar es una de las causas más habituales de dolor en el talón. Suele manifestarse como una molestia intensa al dar los primeros pasos por la mañana o después de estar mucho tiempo sentado. Aunque en muchos casos mejora con tratamiento conservador, hay pacientes en los que el dolor se vuelve persistente y limita su día a día.
En estos casos, una de las opciones terapéuticas que más interés ha generado en los últimos años es la terapia de ondas de choque.
¿Qué resultados se obtienen?
Menos dolor: Los pacientes experimentan una disminución progresiva del dolor a lo largo de las semanas posteriores al tratamiento.
Mejor función del pie: Con el paso del tiempo, pueden caminar y realizar sus actividades diarias con menos limitaciones.
Mejora en la calidad de vida: Al reducirse el dolor y mejorar la función, muchos pacientes notan un impacto positivo en su bienestar general.
Entonces, ¿qué significa esto para el paciente?
Los resultados sugieren que la terapia de ondas de choque puede ser una opción eficaz para aquellas personas con fascitis plantar que no mejoran con otros tratamientos más convencionales. No se trata de una solución inmediata, sino de un tratamiento que estimula la recuperación del tejido y cuyos beneficios aparecen de forma progresiva en las semanas siguientes.
En resumen
Las ondas de choque pueden ayudar a reducir el dolor y mejorar la función del pie en casos de fascitis plantar crónica, convirtiéndose en una alternativa interesante dentro del abordaje fisioterapéutico, siempre valorando cada caso de forma individual.